jueves, 9 de febrero de 2023

El Anticredo


Creo en mi todo poderoso, creo en mi Dios interior.

Creo en mi y en los demás, pero cuestiono lo que me han enseñado, sobre todo aquello que se me impuso y que nunca pedí aprender.

No obedezco sin pensar.

Soy incrédul@ con todo lo que no he experimentado por mi mism@.

No me creo ciegamente los pensamientos de otr@s, y ni siquiera mis propios pensamientos.

Exploro mis límites para ver si son reales.

Creo mis propios códigos y los adaptado a mis necesidades actuales.

Actualizo mis contratos y promesas, mis relaciones, mis compromisos y hasta los autoconceptos y etiquetas que tengo de mi mism@.

Reviso periódicamente mis códigos, creencias y límites.

Me levanto cada día con el propósito de desaprender algo.

Vivo cada jornada que comienza como un nuevo nacimiento.

Me acuesto cada noche agradeciendo por todo y por la capacidad de renovarme.

Manifiesto de #Amor

 

No tienes que ser perfect@ para que te ame

No tengo que ser perfect@ para sentirme merecedor/ra de tu amor

No tienes que esconder tus necesidades genuinas ante mí, ni yo tampoco ante ti

No tenemos que mostrarnos siempre con nuestras mejores versiones ni ocultar nuestros personajes exilados

Entre tú y yo no existe la vergüenza ni la culpa

Entre tú y yo brilla el sol de la autenticidad

Entre tú y yo se respira complicidad, la seguridad reina en el territorio de nuestra relación

Entre tú y yo, como un bebé concebido por nuestros dos corazones, ha nacido y crece un gran Amor

sábado, 31 de diciembre de 2022

Liderar el debate mundial sobre la guerra contra las drogas: Uno de los llamados que hace la Comisión de la Verdad en su Informe Final.

 

Liderar el debate mundial sobre la guerra contra las drogas: Uno de los llamados que hace la Comisión de la Verdad en su Informe Final.

Por: Jorge David Vallejo

 

“(…) claro que la paz es posible si se cambia, por ejemplo, la política

contra las drogas, vista como una guerra. Por una política de

prevención fuerte del consumo en las sociedades desarrolladas.

Es hora de una nueva Convención Internacional que acepte

que la guerra contra las drogas ha fracasado rotundamente”.

Esta frase pronunciada por el Presidente Gustavo Petro en su posesión el pasado 7 de agosto, marca la orientación que mantendrá el nuevo gobierno frente a la política de drogas. Tanto Petro, como la Vicepresidenta Francia Márquez fueron claros en su programa de gobierno y los debates en los que participaron, con esta nueva visión que apunta a cambiar el paradigma prohibicionista que impera a nivel global, por unos nuevos lineamientos enmarcados en la salud pública, la justicia social y los derechos humanos.

Aunque no ha pasado una semana desde este suceso histórico en el que se releva el poder por primera vez a un líder de izquierda de nuestro pais, se evidencia claramente una intención genuina por divulgar los hallazgos y acatar las recomendaciones de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición (Comisión de la Verdad). Así lo demuestran iniciativas como las que se pretenden: de difundir y promover conversaciones entorno al legado de la Comisión, en centros educativos, medios de comunicación y diversos escenarios públicos; retomar el dialogo con el Ejército de Liberación Nacional – ELN; o la iniciativa de reestructurar la fuerza pública, sacando la policía del Ministerio de Defensa y creando el Ministerio para la Paz y la Reconciliación para que remplace al Ministerio de Defensa.

Tal parece que los esfuerzos de estos primeros días se han enfocado en la búsqueda de la llamada “Paz Total” acudiendo a la convocatoria a la ”Paz grade” hecha por la Comisión. Lo anterior, ha suscitado unas nuevas discusiones alrededor del tema del sometimiento, que debido a las posibilidades que habrá de negociar, ahora es denominado “acogimiento” a la justicia, de todos los Grupos Armados Organizados, más allá del ELN, que participan actualmente en hostilidades y amenazan la tranquilidad de las comunidades en los territorios.

A diferencia del ELN, que nació bajo unas causas políticas y ha tenido periodos en su historia, en los cuales incluso ha buscado alejarse del mercado de las drogas, estos otros grupos criminales, en su mayoría tienen un interés únicamente de lucro, pues se financian a partir de la extorsión, la explotación ilícita de minerales, el narcotráfico de drogas ilegalizadas, entre otros delitos. Probablemente por buscar soluciones rápidas a la escalada de violencia, las masacres y el asesinato a líderes sociales y ambientales, el nuevo gobierno se la está jugando por poner como prioridad un asunto que debe ser manejado con pinzas y sensatez, entre otras cosas porque si no se avanza en las discusiones alrededor de las políticas antidrogas a nivel nacional y global, en un abrir y cerrar de ojos estaremos en un círculo vicioso con nuevas estructuras delincuenciales y residuales que seguirán impidiendo la tan anhelada paz en el pais.

Tal como lo ha señalado el profesor Santiago Tobón, si no se abre un camino hacia la regulación de las drogas, empezando por el cannabis y la cocaína, el proceso de negociación para alcanzar la paz total será asimétrico, pues estos grupos cuentan no solo con control territorial sino también con el conocimiento del negocio, sus rutas y el manejo de las operaciones de lavado de activos. A diferencia del Gobierno que estará en desventaja en cuanto a la conducción de un negocio por reglamentar y acoger como monopolio que hoy está en otras manos.

Es decir que, poco serviría conceder beneficios penales a estos grupos a cambio de su desmovilización, si continua el enfoque prohibicionista, que parte de la utopía de vivir en un mundo sin drogas. Pues algunos cabecillas y la mayoría en los rangos medios y bajos, no estarían tan estimulados y prestos a dejar el narcotráfico, pues su demanda a nivel global es altísima y con jugosas ganancias.

De ahí que la Comisión de la verdad, no solo expone el negocio de las drogas ilícitas, como un factor de persistencia y protagonista en el conflicto armado colombiano, sino que además hace un llamado al liderazgo en el debate mundial sobre la guerra contra las drogas. Una discusión que fundamentalmente debe ser participativa, con incidencia de organizaciones civiles nacionales e internacionales, y con representantes de pueblos étnicos y campesinos, universidades y expertos/as.

Asimismo, la Comisión hace importantes recomendaciones para que en el marco de este debate, se garanticen espacios de interlocución y concertación lideradas por las autoridades territoriales, frente al diseño, la implementación y el seguimiento de la política de drogas en los territorios, haciendo énfasis en que estos espacios también deben servir para identificar y compartir propuestas que permitan avanzar hacia la regulación. Igualmente, propone crear espacios de reconocimiento y diálogo con las personas y comunidades de manera que puedan compartir sus testimonios y así visibilizar impactos ambientales, sociales, culturales y políticos del narcotráfico y la política prohibicionista, y las diferentes formas para atenderlos y superarlos. Lo cual, luego implicará hacer los ajustes institucionales, normativos y presupuestales para garantizar la implementación de nuevas políticas frente al consumo de sustancias psicoactivas, basadas la reducción de daños y desde un enfoque de derechos humanos, de género y diferencial.

En definitiva, es esperanzador y llena de optimismo, ver la sintonía del nuevo Gobierno con las recomendaciones de la Comisión de la Verdad. Será clave que los discursos se logren materializar, que por lo menos se sienten las bases de las transformaciones que nuestro pais requiere. Pero por el afán de mostrar resultados, en este caso en materia de seguridad, no se puede descuidar el desafío que tenemos de desmontar el prohibicionismo y la guerra contra las drogas, una tarea para la cual es urgente perseverar en una discusión de orden internacional, pues solo este diálogo permitirá un cambio de chip, que empieza por reconocer que es ilógico pensar en un mundo sin drogas, por lo cual debemos aprender a convivir con ellas disminuyendo sus males y haciendo un mundo más libre, justo y pacífico.

 

Mensaje de año nuevo para mis clientes #Feliz2023




 



viernes, 22 de julio de 2022

El cambio de paradigma en materia de drogas, un reto crucial para el nuevo gobierno nacional

 Son muchos los retos en materia de política de drogas, los que enfrentara el próximo gobierno de

Gustavo Petro y Francia Márquez. Lo que propuso la opción de cambio ganadora en cuanto a este

asunto, evidencia las fisuras que hacen irreversible la transformación de los enfoques que han

imperado en la fracasada y costosa guerra contra las drogas en nuestro país. Incluso con Rodolfo

Hernández también se proponía un cambio al régimen prohibicionista, con una mirada más abierta

y propensa a regular por ejemplo el mercado de cannabis para uso adulto o recreativo, de hecho,

en los últimos días de campaña, lanzó una propuesta rimbombante de “regalar droga a los

adictos”.

El gobierno de Iván Duque se concentró en intervenciones represivas y alejadas del enfoque de

mitigación de daños y riesgos, para reducir la disponibilidad de estas sustancias, sin lograr los

resultados esperados a pesar de enfocar la mayoría de los recursos en la erradicación forzada y la

desarticulación de organizaciones que se financian de este mercado. Con Petro, la visión será

totalmente diferente, pues parte de que no es posible un mundo sin drogas, por lo cual lo que

buscara hacer es enfocar los esfuerzos en la prevención. De ahí que en su programa de gobierno,

plantea convocar a una discusión global basada en los derechos humanos, que reoriente los

esfuerzos entre los países y avance en la regulación del cannabis y la hoja de coca en sus

diferentes usos incluyendo el recreativo.

Igualmente, el presidente electo ha señalado que el Acuerdo Final de Paz con las FARC será parte

de la ruta fundamental para construir un Acuerdo Nacional y el Plan Nacional de Desarrollo, por lo

cual el Punto 4 “Solución al problema de las drogas ilícitas”, contempla compromisos claves que

han tenido pocos avances con el gobierno saliente. En este sentido, Petro propone consolidar un

proceso integral de sustitución de economías y tierras a favor de una economía productiva que

dignifique a las poblaciones rurales y proteja el medio ambiente.

Más allá de estas ideas que se esbozan en el nuevo panorama, quisiera dejar en esta primera

columna para No Apto, un reto que considero crucial en relación a este tema, el desmonte del

populismo punitivo, el estigma y la criminalización que ha irradiado estos consumos. Tal como lo

ha señalado la Corte Constitucional en las Sentencias T-153 de 1998 y en el Auto 110 de 2019, en

el cual se hizo seguimiento al estado de cosas inconstitucional en materia penitenciaria y 

carcelaria. El hacinamiento carcelario en Colombia es alarmante y esto se debe en gran parte a la

desproporcionalidad e irracionalidad de la política criminal antidrogas, que se conjuga con la

persecución policial, particularmente hacia los eslabones más bajos de la cadena del narcotráfico.

El centro de estudios jurídicos y sociales DeJusticia, ha documentado la gravedad de este

problema y su relación con el prohibicionismo en materia drogas. En sus investigaciones se han

destacado además los impactos hacia jóvenes y mujeres en contextos de vulnerabilidad, quienes

en su mayoría se encuentran encarceladas por delitos como el tráfico, fabricación o porte de

estupefacientes u otros relacionados con este mercado ilegal. De otro lado, el equipo de la ONG

Temblores encontró en recientes estudios que las personas consumidoras de sustancias

psicoactivas son quienes más abusos reciben por parte de la policía. Y a esta violencia estatal se le

suma la denominada “limpieza social” que ha documentado el Centro Nacional de Memoria

Histórica y que aparece también en el Informe Final de la Comisión de la Verdad, como un

fenómeno que ha afectado la vida e integridad de consumidores de sustancias tanto en el

contexto rural como urbano.

De tal manera que de los primeros objetivos del nuevo gobierno, será proponer al país través del

Ministerio de Justicia y del Derecho, medidas urgentes como amnistías e indultos a quienes hayan

cometido delitos relacionados con drogas, bajo criterios que se tendrían que definir, pero que

estarían ligados a que no se hayan dado en concurso con graves conductas punibles.

Lograr avanzar en este reto no solo implicara liderar el debate en la región y en los organismos

internacionales, sino además profundizar en la discusión y sensibilización sobre este tema a nivel

local y nacional. Allí los alcaldes y concejos municipales deberán aportar con el llamado que les ha

hecho la Corte Constitucional de regular el consumo de sustancias psicoactivas en espacios

públicos, abriendo mayores escenarios de participación y promoviendo un dialogo basado en la

reducción de daños y riesgos, la educación, la convivencia y la dignidad de quienes consumimos,

pero también de quienes autocultivan y se consolidan como un mercado gris de emprendimientos

alejados de la criminalidad.

Este es pues un desafío que si bien seria liderado por el ejecutivo en el orden nacional, involucra

también al Congreso, quien deberá apoyar estas iniciativas y otras que se aparten del populismo

punitivo, como avanzar en la regulación del cannabis recreativo; y a la Rama Judicial, quien deberá

acatar estas disposiciones en articulación con el INPEC. En últimas, este cambio de paradigma y las

estrategias que se desprendan deberán ser claras, de cara a la sociedad y ajustadas a las 

recomendaciones que han hecho diversas organizaciones nacionales e internacionales de

Derechos Humanos, señalando la necesidad de racionalizar el uso de la prisión a personas que

cometen delitos menores con drogas, eliminar las restricciones existentes para beneficiarse de

subrogados penales, hacer las reformas necesarias para prevenir la reincidencia, incluir el enfoque

de género en las nuevas políticas de drogas; y finalmente implementar alternativas al

encarcelamiento y la militarización, garantizando la participación de la sociedad civil, por ejemplo

del movimiento cannábico, en el diseño, la implementación y la evaluación de estas medidas, que

sin duda también contribuirán con la paz y la justicia social de nuestro país en el nuevo momento

histórico que arranca este 7 de agosto de 2022.